«El arte ha sabido crear un espacio de paz, un espacio de que todo está bien, donde hay armonía, donde hay una búsqueda de la belleza y donde, por un instante, nos olvidamos de todo lo malo que nos rodea y nos encontramos con otro espacio, con un espacio de creatividad, de cercanía, de solidaridad, de encuentro…», comentó la guitarrista en una videoentrevista con Efe.

Desde su casa de Boston, Berta Rojas ultima los detalles para crear ese espacio de paz del que habla, esta vez con un concierto virtual dedicado al guitarrista paraguayo Agustín Pío Barrios Mangoré, al que se siente vinculada por oficio y nacionalidad.

«Siento mucho la historia de ese bohemio latinoamericano que fue Mangoré, que fue un pionero de la guitarra clásica. En los años en los que él comenzaba a viajar y a componer, para la guitarra clásica esto era una cosa casi desconocida», apuntó.

Aunque el acercamiento a estos conciertos virtuales supuso en un primer momento el desafío de «abrirse a un formato completamente desacostumbrado», Rojas supo valorar las oportunidades que ofrece para rodearse en la distancia con músicos de otros países.

En esta segunda «home session» estará acompañada por el clarinetista cubano Paquito D’Rivera, que se conectará desde Nueva York, por Milagros Caliva, con el bandoneón desde Buenos Aires, y por Marcelo Enrique Barrios, bisnieto del guitarrista, para dar «ingreso al mundo de Mangoré desde su sangre».

 

Antes de la pandemia, Rojas tenía cerrada una agenda estival llena de compromisos, conciertos y viajes que prometían un verano «con mucha actividad».

«Esa parada me permitió encontrarme con un lienzo en el que yo podía dibujar y pintar con mis colores en mis tiempos, y tomar distancia de ese lienzo para ver qué forma iba tomando. Esa posibilidad de poder elegir qué hacer, creo que ha sido un producto de esta pandemia», afirmó.

En estos meses de confinamiento, también ha vuelto a reafirmarse en que la música sale al encuentro de «una parte de la sensibilidad de la humanidad», muchas veces olvidada, y que alimenta «otras dimensiones del ser humano».

A pesar de la incertidumbre de la pandemia y de los cambios de planes, Rojas dijo sentirse «con mucha paz» y con el tiempo de hacer música «por elección».

Mientras espera subirse a un escenario, la guitarrista estudia la «música maravillosa» que el compositor brasileño Sérgio Assad le ha escrito para su próximo disco.

«Es un tema bastante olvidado, que es el del rol de la mujer compositora en el mundo de la guitarra y cómo las mujeres intérpretes también hicieron carreras muy destacadas a la par de grandes figuras, como Andrés Segovia, solamente que se habla muy poco de ellas», adelantó sobre su próximo proyecto.

Rojas encara este disco «sin ninguna prisa y con toda la calma», solo por «el placer de hacer música sin agenda».

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