Un equipo de investigadores registró al menos 62 especies de fauna atropellada, sobre todo reptiles, mamíferos, y aves en menor cantidad en el tramo Remanso – Pozo Colorado de la Ruta Nº 9 Dr. Carlos Antonio López (Transchaco). Con la investigación “Evaluación del impacto por atropellamiento de fauna” no solo se busca la conservación de los animales sino también fortalecer la seguridad vial y definir propuestas para la prevención y mitigación de esta problemática.

El equipo de profesionales está compuesto por los biólogos Frederick Bauer (investigador principal), Nicolás Martínez (investigador asociado, coordinador logístico), Viviana Espínola (investigadora asociada, coordinadora general), Belén Ortiz (investigadora asociada, trabajo de gabinete) e Isabel Gamarra de Fox (investigadora asociada, asesora técnica).

El Prof. MSc. Frederick Bauer, nos dio mayores detalles sobre la investigación, los resultados obtenidos hasta el momento, los objetivos, entre otros datos relevantes.

– ¿Cómo surgió la investigación?

-En un cargo anterior que ocupaba en la Secretaría Nacional del Ambiente (SEAM) (actual Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible – MADES), como Director de Vida Silvestre, surgió la inquietud sobre el impacto que tendría el Transchaco Rally en las poblaciones de animales silvestres, ya que había noticias de atropellamientos de fauna.

Por este motivo en el año 2011 llevamos a cabo un monitoreo con funcionarios y voluntarios, en una etapa previa al Rally y otra después para comparar los datos. Luego realizamos un monitoreo mensual, que luego continuó por seis meses más. Esta experiencia fue como un aprendizaje y puntapié inicial para postular este proyecto.

– ¿Qué objetivos tiene?

-El objetivo general consiste en evaluar cualitativa y cuantitativamente el impacto por atropellamientos sobre las poblaciones de vertebrados de la Ruta Nº 9 “Transchaco” y definir propuestas de acciones de prevención y mitigación.

También buscamos identificar y cuantificar las especies afectadas por los atropellamientos en ruta y registrar los datos de distribución de aquellas especies que cuentan aún con pocos datos de colecta; determinar las zonas de mayor concentración o frecuencia de atropellamientos por medio de herramientas apropiadas de geo-posicionamiento.

Evaluamos los casos de atropellamientos con variables ecológicas como tipos de hábitats, presencia de cuerpos de agua, grado de desarrollo antrópico u otros; las variables meteorológicas como precipitaciones, temperaturas; la intensidad del tráfico automotor; el ciclo biológico de las especies y comparamos los datos con los trabajos previos disponibles realizados en esta ruta.

A través de esto queremos sugerir medidas de prevención y mitigación para la ocurrencia de estos eventos proponiendo políticas de seguridad vial y otras en el tramo de ruta estudiado.

– ¿En qué etapa se encuentra?

-El proyecto se encuentra en etapa de finalización, ya ultimando detalles de análisis de resultados y socialización de los mismos.

-¿Qué resultados obtuvieron hasta ahora?

-Se han registrado 62 especies de fauna atropellada más reptiles y mamíferos, y en menor cantidad aves. De esto, fueron colectados más de 80 ejemplares y 123 muestras de tejido (ADN). También se han podido definir áreas o zonas con mayor índice de atropellamientos.

Como ejemplos de animales atropellados registrados, tenemos entre los mamíferos a los zorros aguara´i y aguara chaĩ  (Cerdocyon thous y Lycalopex gymnocercus); por la alta frecuencia de eventos registrados tenemos el oso hormiguero o jurumi (Myrmecophaga tridactyla) y el lobo de crin o  aguara guasu (Chrysocyon brachyurus). Entre las aves tenemos en su mayoría a las carroñeras, que son las que se acercan a las rutas justamente para alimentarse de animales atropellados, son las más afectadas por las colisiones vehiculares, especialmente el carancho o karakara (Caracara plancus) y el buitre negro americano o yryvu hũ (Coragyps atratus). Asimismo, entre los reptiles son las serpientes en general las más afectadas especialmente en el sur del área de estudio, que es la zona más húmeda.

-¿Cuáles serían los beneficios que ofrece a la población?

-Al establecer las áreas de mayor probabilidad de impactos no sólo estamos pensando en la conservación de la fauna sino también en la seguridad vial, porque se pueden salvar vidas humanas.

-¿Qué apoyo encontró en el CONACYT para el desarrollo del proyecto?

-Este tipo de proyectos, para arrojar resultados confiables, dependen de poder realizar las campañas en tiempo y forma, por lo cual una gestión eficiente de los fondos es vital para poder mantener el ritmo de trabajo. Por eso, agradecemos infinitamente al CONACYT como entidad financiadora y a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales – FACEN de la Universidad Nacional de Asunción – UNA, como institución ejecutora por la oportunidad de implementar este proyecto con múltiples beneficios para el ambiente y la sociedad.

-¿Qué hace que este proyecto sea significativo?

-Vemos que las infraestructuras humanas afectan a la fauna silvestre cada vez más, ya sean rutas, cables de alta tensión o campos eólicos. Pero al mismo tiempo, los accidentes que afectan a la fauna también influyen en el rendimiento de estas infraestructuras e incluso puede poner en riesgo las vidas humanas.

Mediante este proyecto percibimos la necesidad de monitorear de manera más efectiva esta interacción entre infraestructuras y fauna, sobre todo en casos donde los beneficios de estos monitoreos son recíprocos tanto para los animales como para la sociedad.

Registro ciudadano

Los investigadores, llevan a cabo una campaña para que los ciudadanos puedan registrar los animales atropellados en la ruta a fin de tomar esos puntos como áreas de mitigación y estudio. Para ello deben tomar una fotografía, marcar el punto GPS donde se encuentra el animal (con el celular) y compartir la imagen a través de las redes sociales del proyecto: @atranschaco en Twitter, “Animales atropellados de la Ruta Transchacho” en Facebook y @faunatranschaco en Instagram.

Este proyecto es financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), a través del programa PROCIENCIA, con recursos del FEEI.

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