La señora Susana Ayala Rojas, tuvo que conformarse con solo velar las fotografías de su hijo Gustavo Rojas Machado, quien falleció tras ser agredido y empujado debajo de un colectivo en la ciudad bonaerense de San Justo, República Argentina. Cobardemente los agresores primero golpearon a un hombre y luego fueron por Gustavo, quien a esas horas, salía de su trabajo y esperaba un ómnibus para ir a su casa. Gustavo Rojas, quien era constructor de obras, y no vendedor ambulante como decían en principio, fue desde Itapúa al extranjero con su esposa e hijos por un mejor futuro, pero, ya no regresará.

El cuerpo de Gustavo Rojas fue inhumado en Buenos Aires, Argentina, por decisión de la esposa. En Santísima Trinidad, Itapúa, su madre, Susana Ayala Rojas, clama justicia, con el dolor de que jamás volverá a ver en vida al primero de sus cinco hijos.

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