Un bebé de cuatro meses de vida, fue derivado desde el distrito de Natalio Itapúa, al Hospital Regional de Encarnación, con síntomas de infección y escasos latidos del corazón.

Tras estar horas internado conectado a un respirador en urgencias pediátricas del hospital regional de Encarnación, lo dieron por muerto, e incluso confeccionaron el certificado de defunción correspondiente, pero, grande fue la sorpresa de sus padres, que cuando estaban en la morgue, con el pequeño ya en un féretro, prácticamente dos horas después de haber sido dado como difunto, éste empezó a dar esporádicos suspiros, por lo cual, en tres oportunidades, volvieron a acudir a los profesionales, quienes en un primer momento, no lo atendieron, pero, tras verificar la situación, se dieron cuenta de que el niño no había fallecido.

El menor se encuentra aún en el principal nosocomio de Itapúa en estado delicado, pero mientras haya vida, hay esperanza, dijeron sus padres Julio Servián y Librada Ruiz Díaz.

Entre tanto trascendió que la jefatura médica inicia investigación para ver qué fue lo que pasó para dar por muerto al pequeño, que estaba a cargo, según dijeron los padres, de la doctora Elisa Núñez.

Al cierre de esta edición, no pudimos hablar con los profesionales de blanco, para saber si el hecho se trata efectivamente de un milagro o de una negligencia.

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