El sorpresivo accidente aéreo que costara la vida al exministro de Agricultura y Ganadería, Luis Gneiting, enlutó a todo el país, y por sobre todo, al departamento de Itapúa, del cual el fallecido fue representante en la Cámara de Diputados, como también gobernador.

La tristeza se apoderó de su natal Carmen del Paraná, lugar en donde, el día del sepelio, el sábado último, no había un solo negocio abierto. Esa fecha, en ese sentido, era comparable o más a una jornada de viernes santo.

El hombre fuerte de la política, se dedicó de lleno a ayudar al prójimo, y ese testimonio de vida hizo que miles de personas asistieran al entierro, personas que con aplausos, oraciones, cánticos, lágrimas e incluso llantos, dieron el último adiós a alguien que deja profundas huellas en este mundo.

Sin lugar a dudas, Luis Gneiting, no pensaba egoístamente, porque cuando recibía a personas necesitadas, nadie salía con las manos vacías. En sus tiempos de consejero de la Entidad Binacional Yacyreta, Gneiting recibía en donde estaba, a muchas personas quienes les pedían ayudas como medicamentos, viáticos para viajes, gestiones para atenciones médicas en el exterior e incluso féretros. Gneiting, no dudaba en aportar a esas almas con necesidades materiales.

En sus tiempos de diputado nacional por Itapúa, la actitud del político era la misma. Se pasaba atendiendo a personas necesitadas. Pero todos esos servicios desinteresados, se multiplicaron durante su gestión en la Gobernación de Itapúa, en la cual se destacó ayudando a los productores y ejecutando obras. Varios testimonios recibimos en pleno velatorio, e incluso, en varias oportunidades fuimos testigos de tales acciones. Benefició al deporte encabezando organizaciones de eventos nacionales e internacionales. Se destacó por la creación de fuentes de ingreso para el campesinado y el pequeño productor; la piscicultura y el cultivo del algodón en Itapúa, son solo dos de una importante cantidad de ejemplos, y mencionar otros, llevarían horas y amplios espacios en redacción.

Hombre que no descansaba, pues hasta los días domingos se dedicaba al trabajo, terminó pereciendo en su ley, pues el día del accidente, tuvo actividades en su rol de ministro de Agricultura en el departamento de Misiones, haciéndose un tiempo para visitar a su madre convaleciente, con quien Gneiting, tuvo la despedida de despedirse en vida y como si fuera poco, ambos viajaron al otro plano, solo con horas de diferencia.

Luis Gneiting fue despedido, como un héroe, un hombre sin par. Políticos de todas las banderas le brindaron homenajes en los 3 días de duelo nacional. Denotó un cariño hasta envidiable, que a cualquier político le gustaría tener.

Sin dudas, el infortunado político, de corta vida pero larga trayectoria, sobre todo en lo social, de carácter fuerte pero silencioso, y de rostro siempre sonriente, deja un vacío en el país, que será difícil de llenar. Itapúa está orgullosa de haber tenido a una persona que se destacó en el campo político; un POLÍTICO con mayúsculas, que honró a la POLÍTICA, honra que desde la existencia de la democracia, pocos protagonistas tiene.

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