La práctica del amamantamiento en Paraguay reporta un bajo porcentaje, principalmente en lo que respecta a la lactancia materna exclusiva, esto provoca que niños enfermen con mayor frecuencia, reporta Salud Pública.

Sobre este punto, María de los Ángeles Acosta, responsable del Programa Nacional de Lactancia del Ministerio de Salud Pública, indicó que en el 2012, el nivel de lactancia materna alcanzaba apenas al 12,8 por ciento. Desde ese entonces hasta la fecha se registra un leve incremento de 31,3 por ciento, cifra que permanece invariable. El objetivo nacional es triplicar éstos números.

Acosta explicó la imperiosa necesidad de elevar los niveles de lactancia para incrementar las defensas del bebé, protegerlos de numerosas enfermedades y al mismo tiempo mejorar sus condiciones de salud.

En ese sentido mencionó que para este logro se deben fortalecer los servicios de la madre y del niño, con capacitaciones permanentes al personal de salud para la promoción de la lactancia y el apego precoz.

Lactancia materna es conocida como la primera medida de seguridad alimentaria para disminuir la mortalidad infantil. Este alimento brinda al bebé diversos beneficios, desde el punto de vista nutricional, inmunológico, psicológico, del apego, que se extiende a una prevención de enfermedades metabólicas tanto a edad temprana como adulta.

Es especialmente importante alimentar al bebé con leche materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, puesto que contribuye a evitar la diarrea y la neumonía, dos de las principales causas de muerte en los lactantes.

Amamantar aporta igualmente beneficios a la mujer, disminuye el riesgo de padecer cáncer de ovario y de mama, dos de las principales causas de muerte entre las mujeres.

La ausencia de la leche materna en la alimentación del bebé puede provocar episodios frecuentes de diarrea, problemas respiratorios, alergias y hasta desnutrición.

La lactancia materna debe efectuarse desde que nace la criatura hasta los 6 meses de vida, de manera exclusiva; al cabo de ese tiempo, el infante continúa mamando e inicia un nuevo periodo con la introducción progresiva de otros alimentos complementarios.

Al año de edad, el niño debe continuar con la toma de pecho y se incorpora a la alimentación de la mesa familiar. Se recomienda efectuar el amamantamiento por lo menos hasta los dos años de edad.

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