Sandra Da Silva, especialista en Educación Superior, diseñadora gráfica y emprendedora, es directora y una de las guionistas del cortometraje, quien explicó que la idea nació como inspiración de la historia de Felicita, conocida como la niña de las mandarinas, este caso despertó el interés en tratar el tema de abuso infantil, donde la carencia del cuidado de los más pequeños sobresale.

El caso de Felicita Estigarribia, violada y posteriormente asesinada, ocurrió al costado del cerro Yaguarón en el 2004, los acontecimientos sociales y el incremento del porcentaje de denuncias con relación a la inseguridad infantil, motivaron a Da Silva a ver desde una mirada crítica, con rasgos característicos de Paraguay a través de una ficción con muchos detalles en la naturaleza, una introspección personal y la búsqueda de esa voz callada ante las injusticias.

El caso de Felicita fue un asesinato terrible y de todos los niños que deben llevar una vida hasta paralela a los abusos, queremos concienciar a los padres y familiares en general a proteger a nuestros niños, ya que son seres indefensos cargados de inocencia que no saben diferenciar el peligro y en no confiar en desconocidos”. dijo Da Silva

La idea de este trabajo data del 2017, donde la directora junto con Liz Haedo decidieron escribir un guion con una visión ficticia y artística con características nacionales en áreas semi rurales, “con el productor Carlos Cáceres, con quien ya habíamos trabajado en el documental Ka´akupe: fe y esperanza que mueve, además de tener experiencia de haber sido adjudicado en años anteriores para la realización de documentales que están en etapa de postproducción Buscando a Juan: la vida de Juan Díaz Bodernave, resolvimos participar de la convocatoria de Fondos Culturales del Fondec en enero 2019 y el pasado mes de junio ya nos confirmaron la adjudicación”, señaló Sandra.

El audiovisual, durará de 8 a 12 minutos, se filmará a finales de septiembre y el lanzamiento está previsto para noviembre de este año, narrará la historia de Anita, una pequeña de 7 años con desenvolvimiento en el idioma natal guaraní, ella va a la escuela y asiste económicamente a su familia con un trabajo parcial. Los actores son: Lucero Núñez como Anita, Mario Toñanez en el papel de Cacho y Carlos Piñanez será Don Benítez.

Esta historia es una exploración de la infancia, de lo vivaz y lo ingenuo, de una infancia feliz a una infancia robada, rota, una transformación del personaje de llevar una carga en silencio. “Buscamos dejar como mensaje que el espectador se despierte y tome conciencia de una realidad social que está creciendo de manera alarmante, impulsando de esta manera la prevención, educación y resiliencia”, comentó la directora del cortometraje.

Para Da Silva este es su primer material audiovisual como guionista y directora, mientras que ya tiene experiencia previa como productora de proyectos audiovisuales tanto cultural como comercial.

Más información se puede encontrar en las redes sociales Facebook e Instagram como oloramandarina.py

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